miércoles, 12 de octubre de 2011

Vivir, Morir y Renacer detrás de una cámara.

Tomar una cámara fotográfica resultó como algo lúdico para mí.

Vienen a la mente memorias de mi infancia cuando tenía una gran urgencia por utilizar las cámaras de mi familia, enfocar a través del ocular y disparar, pretender que tomaba fotografías – era parte de mi diversión, sin embargo nunca tenián un rollo de verdad.

Mi primera fotografía fue una foto familiar en la cual los nervios me atacaron y en el momento de hacer caso al consejo de ‘no respirar antes de disparar’ exhalé fuertemente en el momento del respiro y terminé moviendo la cámara hacia abajo, enfocando únicamente los pies de los cuatro miembros de mi familia que estábamos listos para ir a alguna reunión o fiesta como era usual en ese entonces.  Esto es una memoria vívida sin embargo una fotografía nunca revelada.

El proceso de fotografiar comienza como parte de mi búsqueda por una ‘verdad’ en este mundo, comienza una sed que quería obtener algo ‘real’ en el mundo. Curiosamente el desear una cámara parecía ser un resultado inmediato para ello, fue como un ‘calmante’ a otras necesidades que en ese momento designaba como de índole espiritual y de aspectos ‘trascendentales’. En el año 2006 obtuve mi primera cámara digital - en diciembre para ser exactos - de la cual no me despegué hasta que por azares del destino y debido a una actitud casi compulsiva de tomar fotografías, la perdí en un estado no tan lúcido de mi existencia.

Trataba de buscar un ‘algo’ en todo momento siendo estimulada visualmente por todo cuanto mis ojos iban descubriendo – también lo justifico como parte del resultado de una operación de vista entonces reciente en la cual los colores y la claridad de la realidad parecían simplemente deslumbrantes en cada mínimo detalle.

Al cabo de los meses comencé a ver que al buscar ‘motivos’ para fotografiar, comenzaba a construir mis experiencias de vida. Me interesaban los objetos aparentemente inusuales, comencé a ver aquello que para otros parecería únicamente basura o un auto viejo destartalado, o una lata oxidada arrollada cientos de veces sobre el pavimento – la simple luz que traspasaba una ventana de las casas y lugares en los cuales pasaba horas dibujando y ‘buscando’ una razón a mi existencia – así es, todo el personaje ‘en la búsqueda’.

Hice viajes, tuve una exposición en el extranjero del resultado primario de mi primer año con la cámara y de una impulsiva y compulsiva publicación de fotografías en mi blog a diario. Esta primera experiencia fue vital para darme cuenta de qué era lo que realmente quería hacer conmigo y la fotografía – era realmente este conjunto de fotografías tomadas instantáneamente, ‘bellamente’ modificadas y con el punto de partida de buscar belleza en lo usualmente ‘ordinario’ de la realidad… no.

Me di cuenta que las fotografías me identificarían como aquello que quería decir – me estimulaban visualmente pero no llenaban ni generaban en el espectador ese algo que yo misma aún estaba buscando dentro del proceso de creación de obra con fines de comunicar. Tenía mucho que decir aparentemente, pero apenas podía entenderme a mí misma.

El proceso de crisis de haber perdido la cámara fue un parteaguas para mí - aunque todos mis familiares sabían de lo GRAVE de la pérdida así que juntaron dinero para comprarme otra a los 13 días. Para este momento ya sabía que tendría una exposición y que requería de generar un material inédito para la misma. Finalmente tuve tal experiencia en la cual fue totalmente adentrarme en los procesos de promoción de viva voz de la obra.  

De esta primera experiencia de tener que hablar de tu obra, venderla y posar junto a compradores me hizo reconsiderar mi total camino entonces deseado dentro de mi incipiente carrera. Después de la exposición me encuentro en un vacío tremendo el cual también está documentado en fotografías - como el resto de mis días hasta ahora - y es en el inicio del 2008 que mi vida da un giro rotundo: encuentro Desteni.

Por un tiempo después de más de un año de tomar fotografías casi a diario, dejo la cámara reposar para comenzar a grabarme a mí misma y comenzar a entender ‘quién soy’, ‘cómo me he creado’ y comenzar un proceso de deshilado mental que aún no termina, aunque estoy más enraizada a la fase de hilado nuevamente – pero esto será más adelante que lo explique.

Un proceso de crisis te lleva al fondo de tu existencia – no importan los años que hayamos vivido, resulta esencialmente un proceso de trauma como algo necesario para poder re-conocernos nuevamente – si es que nos conocíamos del todo. Este proceso para mí resultó en comenzar a dejar un tanto a lado el proceso ‘meditativo’ de la fotografía de buscar un estímulo visual y fotografiarlo de inmediato – esto deja de satisfacer mi necesidad al no ser ya algo tan inmediato sino que buscaba algo que tuviera más trascendencia dentro de la realidad a la que ahora despertaba. Ciertamente una realidad de la cual había estado obstinada hasta ese entonces y dentro de lo cual el tomar fotos inicialmente representaba ese velo por ver o buscar la ‘belleza’ en el mundo donde otros no la veían como tal – específicamente el término Wabi Sabi del Zen que adoptamos como grupo de Fotopoesía con Luis Vence a quien reconozco como mi primer mentor tanto en los primeros pasos de photoshop como en el descubirimento de mi blog y a quien le debo la primera oportunidad de exponer mis fotografías, además de tener una afinidad en la forma de ver y existir detrás de la cámara.

 

. Mi paradigma cambia rotundamente y con ello surge una metamorfosis dentro de mi mente que comienza poco a poco a infiltrarse en toda forma de expresión. Para este momento la fotografía decae como mi segunda piel.  Lo más inmediato y con respecto a la formación de talleres que tomé, fue esencialmente gráfica estando de lleno en un sólo taller de grabado en metal y posteriormente en litografía.  Dibujar fue un punto básico para comenzar a afianzarme en este proceso de deshilado mental y desde el fondo, comenzar a reconstruirme. Es interesante que en estos meses casi no tomé fotografías ya que cuestionaba el motivo impulsivo que me motivaba a hacerlo anteriormente. Comienzo a ser más selectiva en lo que veo y lo que decido capturar.

También durante 2008-2009 comencé a experimentar más con video lo cual me permitió generar otra gama de posibilidades dentro de la fotografía. Debo confesar que el cine de Tarkovsky fue decisivo para no darme por vencida en la fotografía, en ser ‘artista’ y ser humano que se decide a vivir de lleno. Es un periodo silencioso, de transformación y de apertura a una realidad que me dejaba ver cuánto es que había hecho a un lado en mi existencia, cuánto había desconsiderado y dado por sentado el mundo en el que vivía.

Salí un año de la escuela para ir a vivir a Sudáfrica en 2009 en la granja de Desteni y ‘olvidarme’ un rato de estar en una escuela para ser ‘artista’. Es un período que no cambiaría por nada del mundo ya que me fortaleció como persona, como individuo humano y a la vez me apoyó a darme cuenta que no era necesario dejar a un lado el arte además de que instintivamente no pude dejar de tomar fotografías y al contrario, fue una reunión con el entorno que me rodeaba, puesto que conocer el hábitat en el que me encontraba resultó un proceso del cambio de estaciones claramente de invierno a invierno en el hemisferio sur del mundo, todo ello capturado por mi cámara nuevamente. Fascinante.

En una caminata con Sunette, aprendí a ver un resplandor de luz sobre los campos de flores silvestres de un otoño no como algo ya que me dejara sin palabras y me emocionara a nivel mental, sino a realmente estar en la totalidad del momento ahí, respirando, caminando y capturándolo como simple proceso de decir estoy aquí y esto es una huella de que así fue.

También experimenté algo nuevo como fue el retratar a personas, algo que usualmente evadía previamente y en lo cual comencé a darme cuenta que implica dimensiones antes no consideradas, algo ciertamente mucho más humano que disfruté bastante.

Al cabo de un año en el verano de 2010 regreso a México, me incorporo de nuevo a la escuela  de artes y nuevamente hay un proceso de habituarme a la ciudad, al mundo de noticias, de información sobre la realidad que no funciona para los seres humanos, de volver al caos citadino del cual me había alienado por un tiempo estando en la mitad de las montañas.

Para este momento la decisión estaba ya en práctica para parar este sistema caduco donde yo tendría que ser la forjadora de mí misma como una solución para este mundo, como una exposición de aquello que está mal y que debe ser detenido y corregido como parte de nuestra humanidad.

Abro mis carpetas de archivos y veo cientos de fotos, todas diciendo algo distinto sin embargo en conjunto haciendo señas para hacer ‘algo más’ con ellas. Aquí el proceso técnico de la composición de imágenes comienza a ser una necesidad y así es como comienzo a modificar más y más las imágenes – algo que antes había dicho no haría puesto que buscaba ‘enaltecer’ la realidad sin modificarla rotundamente. Romper mi propio paradigma y limitantes de lo académicamente correcto en la fotografía me permitió seguir nutriéndome de lo que se hace actualmente en el arte y así, ir creando mentalmente las posibilidades con aquello que había generado ya como el ‘stock de fotos’ compilado a través de al menos 3 años de fotografías con sus debidas intermitentes. 

Soy totalmetne consciente de que para este momento el arte no representa mi punto primordial de existencia, sin embargo no dejo de tomar fotografías. 

La ampliación de mis habilidades básicas en Photoshop son esenciales como herramienta para poder comenzar a construir imágenes de una manera no tan rudimentaria. Es interesante y agradable ya que todo el proceso de experimentación previa con filtros, con estudios de la luz de manera vivencial y la toma ‘fortuita’ de ciertos elementos que en su momento – el momento de captura – tuviera algún ‘sentido’ para dar el disparo, comenzara a encajar en otro tipo de composiciones totalmente fuera de un contexto usual o habitual.

Después de una constante retroalimentación de información de las atrocidades humanas, de las actuales condiciones de esclavitud, de la realización del constante miedo y paranoia en el que vivimos como seres humanos, me resulta imposible continuar presentando imágenes ‘bellas’ y endulzantes de la pupila. Comienzo entonces a generar conjuntos de elementos bizarros para generar un mensaje mucho más directo – temiendo aún rayar en lo obvio y lo abyecto – pero que al fin comenzaba a generar con más fuerza esa visión de la realidad del mundo a través de una fotografía que, difícilmente, se presentaría como uno momento de captura en el momento.

Es curioso que transgrediera mis propias creencias de haber dicho en algún momento que no utilizaría los trillados simbolismos en la fotografía, pero me doy cuenta que la esencia humana no ha cambiado, que no ha habido una evolución y que las mismas estatuas esculpidas en el siglo XXVIII siguen representando la misma naturaleza humana que vemos hoy en día. Generar un choque en la composición de lo contemporáneo con lo de antaño y hacerlo visible como una misma realidad que únicamente se ha vuelto ‘de color’, resulta satisfactorio para obviar el mensaje: no ha existido la evolución humana, seguimos siendo los mismos monstruos y estereotipos de antaño, sólo que ahora podemos mofarnos al respecto y no ponderarlos como elementos de alabanza – llámese dios, realeza y demás estereotipos de los ideales pueriles humanos tanto de belleza como de carácter arquetípico.

La conjugación de estos estereotipos con las preguntas esenciales sobre cómo se forma y cómo es influenciado por un entorno, podemos ver imágenes donde la inocencia se ve opacada y manchada por los ‘pecados de los padres transmitidos por generaciones’. Un querubín con un rifle que mata a un pájaro volcando la cara para no ver la desgracia, las vísceras de una rana que son evitadas por un hombre que aún es débil ante lo llamado grotesco sin importar la fortaleza que denota su Fisicalidad. Una mujer que se solaza en su propia belleza sin saberse dentro de una jaula donde realmente existe un abuso a sí misma por alcanzar tal exigencia estética. Gladiadores y demás bestialidades humanas decapitando y subyugando a otros humanos generan gritos de auxilio de una niña que no sabe cómo reaccionar ante ver lo que otro de su especie puede hacer a otro igual. Alusiones a la caída de un sistema vetusto e inservible ya en nuestra sociedad actual, fotografías impregnadas totalmente de una realidad tangible de recientes días que indudablemente influencian la creación de las mismas: protestas sociales, la preocupación de la élite al ver su mundo de dinero derrumbarse, el potencial y latente naufragio de Norteamérica opacado por un Euro a punto de ignición también – alusiones a proceso de catarsis emocional de muerte donde la vida aún quedaría en una segunda serie aún por generar… aún en algún momento que no está aquí.

Podría extenderme más con respecto a un análisis fotográfico pero no es necesario. Es curioso utilizar un autorretrato ya que también transgrede una vida pasada de evitar a toda costa publicar los autorretratos como obra final. Sin embargo el publicarla fue una literal renovación de un grito acompañada de un texto en el cual renuevo los votos con la expresión visual enfocada a una deliberada exposición de la realidad – renuevo los votos con las palabras para apoyarme a hacer aún más tangible aquello que una imagen no pudiera generar en la mente de las personas. La comunicación de lo vital que es ser consciente de nuestra realidad tanto física como del sistema social, político y económico se torna en una responsabilidad como artista, como ser humano ante todo y en ello sedimento mi creación y mi denominación como ser humano comprometido con la vida.

No podría llamarme fotógrafa puesto que no tengo las bases esenciales tradicionales de la misma, no tomé ningún taller propiamente de ello – curiosamente me dediqué a la gráfica en el paso por la escuela sin dejar a un lado – salvo los periodos especificados en una reducción de tomas por mes – a la cámara como una herramienta, una necesidad..

La búsqueda ha cesado por ahora. Cuanto soy existe aquí como la totalidad de este mundo y es haciendo obvio lo que es para generar una realidad encaminada a abrir los ojos de quienes coexistimos en este mundo. Es un compromiso social, humano y con la vida misma como quien yo soy. De aquí a construir y seguir adecuando los medios hacia lo que requiera decir.

Me doy cuenta que es transgrediendo las limitantes auto-impuestas y caminando a través de las paredes invisibles que nos separan de la libertad de expresarnos que uno puede re-encontrarse con todo aquello de lo cual me había separado. 

Gracias por leer.

Atentamente

 

Marlen

 

blurry profile

1 comentario:

  1. MARLEN TE QUIERO HACERTE UNA PREGUNTA ¿PORQUE EN LOS VIDEOS QUE HACES LA MITAD DE TU ROSTRO ES OBSCURA Y LA OTRA MITAD ILUMINADA? QUE SIGNIFICA YA QUE EN LOS GRUPOS DE CONSPIRACION ES UNA MANERA DE REPRESENTAR EL OJO QUE TODO LO VE Y SON SERES QUE ESTAN CONTROLANDO AL SER HUMANO

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